He vuelto, nose por cuanto tiempo... Les dejo un fragmento de E. M. Cioram.
Tres de la mañana. Percibo este segundo, después este otro; hago el balance de cada minuto.
¿A qué viene todo esto? A que he nacido.
De cierto tipo de vigilias viene la inculpación del nacimiento.
«Desde que estoy en el mundo», ese desde me parece cargado de un significado tan espantoso, que se torna insoportable.
Hay un conocimiento que quita peso y alcance a lo que uno hace; hasta el extremo él todo carece de fundamento, salvo él mismo. Puro, hasta el extremo, de abominar incluso de la idea de objeto, expresa esa suma sabiduría según la cual es la misma cosa cometer o no cometer un acto, implicando, al mismo tiempo, una satisfacción también extrema: la de poder repetirse en cada momento que nada de cuanto se haga merece la pena, que nada está realzado por ningún signo sustancial, que la «realidad» se inscribe en el dominio de la insensatez. Un conocimiento de esa clase merecería ser llamado póstumo, ya que se presenta como si el conocedor estuviera viva y no vivo, y no como si fuera ser y reminiscencia de ser. «Es cosa pasada», dice de todo lo que ejecuta en el instante mismo de la acción que, de esa manera, queda para siempre desprovista de presente.
No corremos hacia la muerte; huimos de la catástrofe del nacimiento. Nos debatimos como sobrevivientes que tratan de olvidarla. El miedo a la muerte no es sino la proyección hacia el futuro de otro miedo que se remonta a nuestro primer momento.
Nos repugna, es verdad, considerar al nacimiento una calamidad: ¿acaso no nos han inculcado que se trata del supremo bien y que lo peor se sitúa al final, y no al principio, de nuestra carrera? Sin embargo, el mal, el verdadero mal, está detrás, y no delante de nosotros. Lo que a Cristo se le escapó, Buda lo ha comprendido: «Si tres cosas no existieran en el mundo, oh discípulos, lo Perfecto no aparecería en el mundo...» Y antes que la vejez y que la muerte, sitúa el nacimiento, fuente de todas las desgracias y de todos los desastres.
Se puede soportar cualquier verdad, por muy destructiva que sea, a condición de que sea total, que lleve en sí tanta vitalidad como la esperanza a la que ha sustituido.
No hago nada, es cierto. Pero veo pasar las horas ‑lo cual vale más que tratar de llenarlas.
No reducirse a una obra; sólo hay que decir algo que pueda susurrarse al oído de un borracho o de un moribundo.
La imposibilidad de encontrar un solo pueblo, una sola tribu donde el nacimiento provoque duelo y lamentación, prueba hasta qué punto la Humanidad se encuentra en estado de regresión.
Rebelarse contra la herencia, es rebelarse contra millones de años, contra la primera célula.
Hay un dios al principio, cuando no al cabo de toda alegría.
Nunca estoy a gusto en lo inmediato, sólo me seduce lo que me precede, lo que me aleja de aquí, los innúmeros instantes en que yo no fui: lo no‑nato, en suma.
Necesidad física del deshonor. Me hubiera gustado ser hijo de verdugo.
¿Con qué derecho os ponéis a rezar por mí? No tengo necesidad de intercesores, me las arreglaré solo. De un miserable, tal vez lo aceptaría: de nadie más, aunque se tratara de un santo. No tolero que se preocupen por mi salvación. Si le temo y le huyo, qué indiscretas resultan entonces vuestras plegarias. Dirigidlas a otra parte, de todas formas no estamos al servicio de los mismos dioses. Si los míos son impotentes, no hay razón para creer que los vuestros lo sean menos. Y aun suponiendo que sean tal y como los imagináis, todavía les faltaría el poder de curarme de un horror más viejo que mi memoria.
¡Qué miserable es la sensación! Incluso el éxtasis no es, quizá sino una más.
Des-hacer, des-crear, es la única tarea que el hombre puede asignarse si aspira, como todo lo indica, a distinguirse del Creador.
Se que mi nacimiento es una casualidad, un accidente risible, y, no obstante, apenas me descuido me comporta como si se tratara de un acontecimiento capital, indispensable para la marcha y el equilibrio del mundo.
Haber cometido todos los crímenes: salvo el de ser padre.
Por regla general, los hombres esperan la decepción: saben que no deben impacientarse, que llegará tarde o temprano, que les concederá los plazos necesarios para que puedan entregarse a sus actividades momentáneas. Con el desengañado sucede de otra manera: para él la decepción sobrevino en el momento mismo de la acción; no necesita acecharla porque está presente. Al liberarse de la sucesión, ha devorado lo posible y convertido el futuro en superfluo. «Yo no puedo encontraros en vuestra futuro, dice a los otros. No tenemos un solo instante que nos sea común.» Y es que para él, el porvenir en su totalidad está ya ahí.
Cuando se percibe el fin en los comienzos, se va más aprisa que el tiempo. La iluminación, decepción fulgurante, otorga una certeza que transforma al desengañado en liberado.
Me desligo de las apariencias y, no obstante, me enredo en ellas; mejor dicho: estoy a medio camino entre esas apariencias y eso que las invalida, eso que no tiene ni nombre ni contenido, eso que no es nada y que es todo. Nunca daré el paso decisivo fuera de ellas. Mi naturaleza me obliga a flotar, a eternizarme en el equívoco, y si tratara de decidirme, sea en un sentido o en otro, perecería por salvarme.
Mi facultad de decepción sobrepasa el entendimiento. Ella es quien me hace comprender a Buda, pero también es ella quien me impide seguirlo.
Si algo no logra ya apiadarnos, deja de existir, de ser tomado en cuenta. Por eso nuestro pasado deja de pertenecernos tan pronto se convierte en historia, en algo que no interesa ya a nadie.
Aspirar, en lo más profundo de uno mismo, a estar tan desposeído, a ser tan lamentable como Dios.
miércoles 10 de septiembre de 2008
lunes 12 de mayo de 2008
Tiempo y espacio
lunes 21 de abril de 2008
Cómo me volví encantador, simpático y delicioso

Duermo muy tarde. Me suicido en un 65%.
La vida me sale muy barata, no es para mí sino un 30%. Mi vida tiene 30% de vida. Le faltan brazos, unos bramantes y algunos botones. Un 5% lo consagro a un estado de estupor semi-lúcido acompañado de crepitaciones anémicas. Ese 5% se llama DADÁ. O sea que la vida es barata. La muerte es un poco mas cara. Pero la vida es encantadora y también la muerte es encantadora.
Hace unos días estaba yo en una reunión de imbéciles. Había mucha gente. Todo el mundo era encantador. Tristan Tzara, un personaje pequeño, idiota e insignificante, daba una conferencia sobre el arte de volverse encantador. Por lo demás él era encantador. Todo el mundo es encantador. E ingenioso. ¿Acaso no es delicioso? Por lo demás, todo el mundo es delicioso. 9 grados bajo cero. Es encantador, ¿verdad? NO, no es encantador. Dios no está a la altura. Ni siqueira está en la Guía Telefónica. Pero de todos modos es encantador.
Los embajadores, los poetas, los condes, los príncipes, los músicos, los periodistas, los actores, los escritores, los diplomáticos, los directores, los costureros, los socialistas, las princesas y las baronesas, son encantadores.
Todos ustedes son encantadores, muy agudos, ingeniosos y deliciosos.
Tritan Taza les dice: quisiera hacer otra cosa, pero prefiere seguir siendo un idiota, un farsante y un bromista.
Sean sinceros por un instante: lo que les acabo de decir ¿es encantador o idiota?
Hay personas (periodistas, abogados, amateurs, filósofos) que inclusive consideran los negocios, los matrimonios, las visitas, las guerras, los congresos diversos, las sociedades anónimas, la política, los accidentes, los bailes, las crisis económicas, las crisis nerviosas, como variaciones de dadá. Como no soy imperialista, no comparto su opinión; más bien creo que dadá es una divinidad de segundo orden, a la que hay que colocar simplemente al lado de las otras formas del nuevo mecanismo de religiones de interregno.
La simplicidad ¿es simple o es dadá? Me parezco bastante simpático.
-Tristan Tzara-
publicado en "Siete Manifiestos Dadá", Ed. Tus Quets, Colección Fábula, traducción de Huberto Haltter).
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viernes 18 de abril de 2008
Ciudad Autónoma de Malos Aires

Que lindo dia para comerse un asadito al aire libre!
Y yo que intento dejar de fumar...
http://www.youtube.com/watch?v=dFRFX7VQk3k
lunes 14 de abril de 2008
Contemplación

Murieron las formas despavoridas y no hubo más un afuera y un adentro. Nadie estaba escuchando el lugar porque el lugar no existía. Con el propósito de escuchar están escuchando el lugar. Adentro de tu máscara relampaguea la noche. Te atraviesan con graznidos. Te martillean con pájaros negros. Colores enemigos se unen en la tragedia.
-Alejandra Pizarnik-
sábado 12 de abril de 2008
Filosofia barata

Yo y mi otro yo...
Fiel y temerosa compañia que exige, que implora, que obliga y que asfixia.
Me han obligado a ver los dos seres de uno.
No pude evitarlo.
No pude evitar desmarcarlo, pero si olvidarlo.
Busco olvidarlo pero siempre recuerdo.
Pudiste ver esas dos caras de uno?
Supiste realmente distinguir una de la otra?
Hasta donde ha llegado tu locura?
Ve mas alla de la impúdica mentira de todos los dias.
No te quedes con eso, elige el camino del desconcierto.
Error... ya no hay marcha atras.
Y ahora que?
Y ahora que?
A solas conmigo.
viernes 11 de abril de 2008
Barrio recuperado
Nadie vio la hermosura de las calles hasta que pavoroso en clamorse derrumbó el cielo verdoso en abatimiento de agua y de sombra. El temporal fue unánime y aborrecible a las miradas fue el mundo, pero cuando un arco bendijo con los colores del perdón la tarde, y un olor a tierra mojada alentó los jardines, nos echamos a caminar por las calles como por una recuperada heredad, y en los cristales hubo generosidades de sol y en las hojas lucientes dijo su trémula inmortalidad el estío.Del queridísimo Jorgito Borges.
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